Para
cazar con Dogos
Vamos
a los consejos:
1) Si aún no ha adquirido el perro, trate de elegir un
cachorro que desde pequeño demuestre vivacidad y espíritu
combativo. Si bien esto no determinante, es un punto a favor sobre otro
cachorro que ya demuestre temores o apatía.
2) En cuanto tenga la edad correspondiente, prepare al cachorro
en obediencia. Debe aprender por lo menos, a realizar los ejercicios
de "junto" y "responder al llamado". Por supuesto
de que si aprende algunos mas, tanto mejor.
3) Fomentar en el cachorro el espíritu de jauría,
incrementando la sociabilidad del animal con sus congéneres.
También deberá ser sociable con las personas, ya que la
cacería es una salida en conjunto de perros y personas.
4) Es importante canalizar la agresividad del perro hacia sus
objetivos reales, o sea los depredadores del campo, como jabalíes,
pumas, zorros, etc., se le reprenderá todo intento de agresión
a vacas, caballos, ovejas, gallinas, etc.,con los que debe también
aprender a convivir. Para ello se utilizará el mismo métodoempleado
para sociabilizarlo con otros perros y personas, es decir un acrcamiento
progresivo y gradual y una severa reprimenda cuando intente atacar.
Cuando el animal comprenda que esos no son sus enemigos, dejarán
de interesarle.
5) Incentivar el olfato del perro. Para ello se trabajará
a pleno campo, por la mañana temprano. Se le mostrará
al perro un jabalí o chancho (encerrado en una jaula sólida
a fin de que no puedan agredirse mutuamente) y luego, sin que el perro
vea, se esconderá una piel de jabalí (que esté
impregnada del olor del animal) a una distancia de varios metros, instando
al perro a buscar. Esta distancia se ira aumentado paulatinamente. Por
supuesto que el verdadero aprendizaje lo hace el perro cuando sale a
cazar realmente, acompañado de otros ejemplares mas avezados.
Quiero recordar, además que la cacería es un arte mas
que de perros, de hombres. Y éstos dben ser los primeros que
se preparen adecuadamente para emprender la aventura mas antigua del
mundo. No hacerlo, es una imprudencia que se pondrá inevitablemente
en peligro la propia existencia y la de los perros.
extraído
del libro de Víctor Valiño ''Caza de Montería''