EL DOGO ARGENTINO
Por
el Dr. Antonio Nores Martínez (Criador y propulsor
de esta raza)
(Especial para "DIANA")
Tipo
del viejo perro de lucha cordobés (Base del DOGO ARGENTINO):
|

Figura
1 -Macho-
|

Figura
2 -Hembra-
|
BREVE
RESEÑA HISTORICA
Las peleas de perros de presa, tanto como las riñas de gallos,
han constituido en Córdoba una tradición, cuyo origen ha
de buscarse sin duda en la época de la Colonia. Y este espectáculo
fuerte, por no decir salvaje, ensambla sus raíces en el más
puro origen ibero. Sin embargo donde adquirieron importancia como deporte
esta clase de espectáculos fue en Inglaterra desde el siglo XIII
en adelante, donde al decir de Rowland John en su obra Ourfriend the Bulldog",
se efectuaban combates a muerte, no sólo entre perros, sino también
contra toros -los famosos "Bull-baiting"-, y hasta se llegó
a ver bajar a la arena a hombres aguerridos que peleaban contra uno o
más perros. El famoso cuadro de Goya titulado "Echan perros
a los toros", que existe en el Museo del Prado de Madrid, prueba
que en España, hace siglos que se practicó ese deporte viril
y rudo.
En
nuestra ciudad de Córdoba, aunque no se llegó a constituir
entidades semi-oficializadas, como los conocidos "reñidores",
donde a pesar de las leyes prohibitivas, concurrían presidentes,
gobernadores, ministros y altos magistrados, había sin embargo
un grupo selecto de cultores de la lucha de perros, algunos de cuyos nombres
me vienen a la memoria entre otros Oscar Martínez, Don Pepe Peña,
en Barón Funes, el Dr. José Ignacio Bas, el Dr. Enrique
Martínez, el Dr. Enrique Otero Caballero, Dr. Narciso Nores, Don
Rogelio Martínez etc. Usaban para el combate un perro obtenido
por el cruzamiento del Bull-dog inglés con el Bull-Terrier, eligiendo
aquellos que salían blancos puros y sin prognatismos, es decir,
en los que predominaba el Bull-terrier. Estos animales unían a
la fiereza y valor del Bull-dog la agilidad y la musculatura del Bull-terrier,
con la ventaja de que no se asfixiaban al hacer presa por tener una mandíbula
más larga y bien coincidentes las arcadas dentarias, dando por
el cruzamiento ejemplares de mayor talla y peso que los de las razas originarias,
llegando a pesar los ejemplares adultos más de 30 kilos.
A
veces cruzaban nuevamente con el Bull-terrier y otros lo hicieron con
el Boxer o con el Dogo de Burdeos, según el criterio de cada aficionado.
Se llegó a obtener un perro bastante standarizado, de color blanco,
ojos y nariz negros, cráneo pesado, con un hocico del largo de
la cabeza, ojos hundidos y encapotados, labios tirantes; es decir, una
cabeza tipo aleonada, tórax amplio y profundo, cuerpo corto y de
una musculatura escultural por el esmero en la recría y entrenamiento,
cola gruesa y larga que afeaba algo la armonía del conjunto, pero
por su origen y selección, de excepcionales cualidades para la
lucha. (figura Nº 1)
Entre
los ejemplares que más nombradía adquirieron por su extraordinario
valor y agilidad para el combate, recuerdo, entre otros, a Chino, Johnson
y Ton, de Oscar Martínez, verdaderos gladiadores caninos que terminaron
su campaña sin haber perdido una sola pelea; el Roy de los Deheza,
el Caradura de don Rogelio Martínez, el Italiano de don Pepe Peña,
el Taitú de los Villafañe, el Centauro del Mayor Baldasarre,
de cuyo valor legendario dieron pruebas fehacientes en numerosos combates
que presenciamos emocionados cuando niños y cuyo recuerdo y admiración
la pátina del tiempo no ha podido borrar de nuestra memoria. El
ejercicio violento, y a la vez metódico a que sometían a
esos ejemplares, les daba un estado atlético excepcional y un estado
físico casi perfecto para el combate.
Partiendo de esta base, me propuse, hace unos 25 años, fijar una
raza que, conservando estas condiciones de valor, tenacidad y aclimatación,
fueran de utilidad general para presa, guarda y destrucción de
animales salvajes, es decir, un fiel compañero de nuestro hogar
en la ciudad y en la campaña, así como en nuestras aficiones
a la caza mayor.
Para
obtener una mayor talla sin perder el valor y darle al mismo tiempo un
instinto campero, hube de hacer una serie de cruzamientos valiéndome
de padrillos y madres elegidos entre los de sangre pura, Bull-dog, Gran
Danés, Mastín de los Pirineos, Bull-terrier y Boxer, conservando
siempre como base y guía los viejos perros de combate cordobeses
a los que tantas veces vi realizar proezas de coraje en la lucha, en la
que eran excelentes por el atavismo de tantas generaciones de peleadores.
Seleccionando de generación en generación y haciendo varias
familias de los ejemplares que, a mi juicio, reunían las condiciones
somáticas y psíquicas que buscaba fijar, y eliminando toda
unidad que no respondiera satisfactoriamente en una pelea de fondo, hemos
llegado a fijar definitivamente, en virtud de leyes biogenéticas,
una nueva raza que llamamos DOGO ARGENTINO, en homenaje a nuestra Patria
y que defino como:"El más perro de todos los de presa y el
de más presa entre todos los perros de todas las razas".
Esta
afirmación, que parecería exagerada y propia del entusiasmo
del criador, está respaldada en cientos de hechos, que no es mi
intención relatar, pero que a medida que los aficionados del país
conozcan la nueva raza, me irán dando la razón
NOCIONES
DE BIOGENÉTICA CANINA TENIDAS EN CUENTA PARA LA FORMACIÓN
DEL DOGO ARGENTINO
En
el perro, como en todos los seres de la creación, el hábito
o constitución morfo-ponderal responde a la adaptación del
organismo al medio; y esta constitución es fijada por la herencia
a través de las generaciones, y del tipo o constitución
morfológica se pueden deducir las cualidades de la raza. Así,
por ejemplo: si de la vista de un galgo, por la longitud de su cuerpo
y de sus miembros deducimos su fortaleza, es porque aceptamos una correlación
directa entre una morfología y una actitud determinada, correlación
que no es más que la resultante de la ley biológica general
de que la función hace al órgano. Entonces ¿qué
morfología debe tener un perro de presa? Empecemos por el cráneo:
la solidez ósea es una necesidad que no precisamos recalcar. ¿Qué
proporciones debe guardar el esqueleto craneal y el de la cara? Aquí
nos extenderemos un poco. Ante todo recordemos que, de acuerdo al perfil,
los cráneos caninos se dividen en: rectilíneos, convexilíneos
y sinuosos. Estos últimos se dividen, a su vez, en convexos, cóncavos
y recto-cóncavos.
En
el DOGO ARGENTINO el perfil del cráneo es convexo, mientras que
el del hocico es cóncavo hacia arriba, como en el del lobo, puma
y otros carniceros. En cuanto a la relación de longitud entre cráneo
y cara, creo que el ideal para el perro de presa es aquel que tiene igual
longitud entre estas dos mitades que constituyen el macizo óseo-cráneo-facial.
Es decir, que la línea que pase por las dos apófisis orbitarias
externas del frontal, esté a igual distancia del occipucio y del
borde alveolar del maxilar superior.
Guardando estas proporciones las mandíbulas no tienen prognatismos
y pueden hacer presa con facilidad, es decir que, "no se llenan la
boca de presa" como ocurre con el Bull-dog y todos los perros ñatos
que se ven obligados a largar por asfixia. Siendo necesario recordar aquí
que el perro de presa, aunque tenga una nariz suficiente, cuando está
fatigado debe respirar por la comisura labial posterior para subvenir
a las necesidades de oxígeno que les demanda el esfuerzo, y siendo
la mandíbula corta, toda la boca está ocupada por la presa,
teniendo el animal que largar, entonces, asfixiado.
Además, como el perro no transpira, durante el trabajo muscular
necesita combatir la hipertemia producida por el consumo exagerado del
glucógeno muscular en el esfuerzo y regular su temperatura orgánica
dentro de los límites compatibles con la vida, regulación
que realiza eliminando por la respiración gran cantidad de vapor
de agua (polisnea reguladora). Por esta razón se los ve durante
la fatiga eliminar gran cantidad de agua por las fauces y que los profanos
confunden con saliva, pero no es más que la condensación
del vapor de agua eliminado por el pulmón.
Si
el perro no puede realizar durante el acto de presa esta respiración
supletoria por las comisuras labiales, sea porque tiene una mandíbula
muy corta o bien porque los labios péndulos le hacen de válvula
en la inspiración, llegará un momento en que el animal debe
largar o morir. Para explicar estos hechos voy a describir las siguientes
experiencias fisiológicas clásicas:
Si
nosotros colocamos un perro en una jaula de piso móvil e imprimimos
al mismo un movimiento moderado, el animal empezará a trotar con
un ritmo adecuado a la velocidad del piso de la jaula, abrirá su
boca y empezará a respirar con mayor frecuencia, haciendo un movimiento
rítmico de la lengua, es decir, realiza una polisnea compensadora
para aumentar el suministro de oxígeno que le exigen las combustiones
musculares del esfuerzo, y al mismo tiempo para eliminar gran cantidad
de vapor de agua como medio de refrigeración orgánica, pues
como las combustiones orgánicas son exotérmicas, elevarían
enormemente la temperatura del animal a límites incompatibles con
la vida, porque producirían la coagulación de las albúminas
y la muerte de los protoplasmas celulares. Al eliminar el vapor de agua
por la respiración, ejecuta un acto de regulación térmica,
es decir, que el perro transpira por las fauces.
Ahora
bien, si a otro perro lo colocamos en la misma jaula, con la boca atada,
sin que pueda hacer la respiración supletoria, el animal empezará
a trotar como el anterior, pero al poco rato empezará a flaquear
en su esfuerzo y caerá para morir si no lo socorremos oportunamente.
Si examinamos este segundo perro, veremos que presenta una hipertermia
acentuada (tiene fiebre), un gran aumento de la tensión en el primer
momento y una caída tensional brusca al final (colapso periférico),
los ojos inyectados en sangre, la boca con las mucosas acoratadas, un
ritmo respiratorio entrecortado y una atonía muscular completa;
a veces puede haber contracturas musculares clónicas, predominando
en la faz final siempre la relajación muscular. El pulso filiforme
e imperceptible, en una palabra, el cuadro típico del shock de
causa hemotermodinámica; es decir, que el perro cae, o larga o
muere por una anoxia tisular, por una asfixia general de los tejidos por
no haber podido hacer frente a la demanda de oxígeno que le exigían
las combustiones musculares del esfuerzo y la eliminación del vapor
de agua necesaria para mantener su temperatura corporal en los límites
compatibles de la vida, y como consecuencia aparecen en el torrente sanguíneo
los productos de oxidaciones incompletas (factor tóxico), que sería
para unos la histamina y para otros productos análogos que, al
actuar sobre los centros vasomotores de la médula y bulbos, determinan
la atonía capilar periférica, con la caída en shock
del animal.
Esta y no otra es la razón por la que el perro necesita respirar
por la boca durante la fatiga y por lo que insisto en la necesidad de
una boca suficiente en el DOGO ARGENTINO.
Tampoco
debe ser la mandíbula superior más larga que el cráneo,
por su pérdida de potencia, pues la mandíbula inferior al
cerrarse, actúa como una palanca de tercer género, cuyo
punto de apoyo está en la articulación cóndilo-temporal,
la potencia en el ángulo de la mandíbula, donde se insertan
los músculos masticadores (temporal, masetero etc.) y el borde
dentario viene a ser el lugar de resistencia; de manera que mientras más
cerca esté la potencia de la resistencia, más fuerte es
la palanca, y si se alarga esta distancia será más débil,
como pasa, por ejemplo, en las distintas variedades de galgos.
Por
esta razón he fijado en el cráneo del DOGO ARGENTINO esta
proporción de igualdad de longitud entre el macizo óseo
craneal y el de la cara.
En los cráneos caninos se observa que los perros rastreadores demuestran
un predominio del desarrollo del maxilar superior, pero no a expensas
del tejido óseo compacto, sino debido a una mayor capacidad de
las fosas nasales y cavidades sinusales anexas; es decir, que tienen un
cráneo "tipo olfativo" , y en cambio, en los perros de
presa hay un predominio del desarrollo del maxilar inferior, como pasa
en el Mastif, Boxer, Bull-dog etc, en donde hay una atrofia del sentido
del olfato y del desarrollo maxilar superior, es decir, un cráneo
"tipo masticador"
Este fenómeno está dentro del conocido principio de biología
general, enunciado hace más de un siglo por Jofroi de Saint Hilaire
como "Ley de las compensaciones", y posteriormente por Viola
como "Ley del Antagonismo Morfo-Ponderal", que dice: "Cuando
un órgano determinado adquiere un gran desarrollo, sufre una involución
otro órgano con él relacionado".
Teniendo
en cuenta este detalle de la morfología cráneo-facial de
las distintas razas, he procurado que en el DOGO ARGENTINO armonizasen
los dos tipos extremos de "olfatorio" y "masticador",
para obtener una raza de utilidad general.
Es frecuente leer en los standard de razas caninas referencias a cráneos
dolicocéfalos y braquicéfalos. Estos términos pueden
aceptarse solamente por la fuerza de la costumbre hecha ley por el uso,
pero constituyen una impropiedad anatómica, porque todo cráneo
canino es dolicocéfalo, es decir, que predomina siempre la longitud
sobre el ancho. Lo que ocurre es que cuando el cráneo está
cubierto de sus partes blandas, según el desarrollo de los músculos
masticadores, es más ancho o más largo, y se confunde longitud
craneal con la longitud del macizo óseo cráneo facial.
Hemos tomado como base de comparación la morfología cráneo-facial
del Bull-dog , por considerarla la raza madre de todas las de presa. En
cuanto a la raza Bull-Terrir, el perro liviano de combate, tiene en su
constitución ósea cráneo-facial, el inconveniente
de tener la longitud del macizo óseo facial mayor que la longitud
del cráneo, como consecuencia una menor potencia en el maxilar
inferior aunque tenga un gran desarrollo de los músculos masticadores.
Estas observaciones sobre el desarrollo de las diferentes partes del cráneo
canino, son válidas únicamente cuando se acompañan
de un sistema muscular bien potente, es decir que, a igualdad de potencia
muscular hay mayor eficacia en el que tenga el maxilar en las proporciones
de igualdad de longitudes de las dos mitades que constituyen el macizo
óseo cráneo facial.
EL
CUERPO CANINO
En general se distinguen perros en que predomina la longitud, llamados
longilíneos o dólico-morfos, o aquellos brevilíneos
o braqui-morfos, y por último los que mantienen la armonía
en sus proporciones o meso-morfos o normo-tipos.
Según
la talla pueden ser micro-tálicos o de talla pequeña, meso-tálicos
o de talla mediana y macro-tálicos o de talla grande.
Por
mi parte, convencido de que el perro de presa, como el atleta, debe guardar
un canon que, desde el punto de vista morfológico es armonía
en la proporción, y desde el punto de vista funcional es euritmia,
o sea, normal correlación orgánica, que se traduce por una
mayor capacidad de fuerza, he tratado de que el DOGO ARGENTINO sea un
meso-formo o normo-tipo y un macro-tálico, dando preferencia a
los de mayor talla, es decir, un perro pesado entre los de las razas de
presa, de manera que a los perros livianos de combate los gana con el
peso, y a los perros de mayor tamaño los gana con la calidad, porque
el bio-tipo individual se puede representar con dos círculos concéntricos,
el círculo interno o geno-tipo que es el dado por la herencia y
el para-tipo o círculo externo, que es el dado por la educación
y el medio ambiente, que el la raza DOGO ARGENTINO el geno-tipo es de
presa; basta recordar las razas en que ensamblan sus raices: Bull-dog,
Bull-terrier, Gran Danés, Boxer, Mastif etc., y el para-tipo es
también el resultado o síntesis de muchas generaciones educadas
para el combate y la lucha, cumpliéndose así la fórmula
enunciada por el Doctor Agustín Nores Martínez en su artículo
"Herencia ancestral y Gimnasia Funcional en el Perro", revista
DIANA, noviembre de 1944, como base para el mejoramiento de razas caninas,
fórmula que se expresa (P+M)xE, es decir, padre más madre
por educación o gimnasia funcional. Fórmula que es válida
para todas las especies, porque es una ley de genética cuyo resultado
es: Herencia más Educación.
CONCLUSIÓN
Con este breve esbozo de nuestra labor a través de veinticinco
años de empeñoso intento, el lector se habrá formado
una idea aproximada de lo que hemos procurado y hemos obtenido con el
"Dogo Argentino", en cuya formación nos guiamos por las
enseñanzas de la ciencia médica, a la que hemos dedicado
nuestra vida y el entusiasmo por nuestro gran amigo, el perro, a los que
aprendimos a admirarlos en sus cualidades insuperables de lealtad, abnegación
y valor desde los días de la niñez.
Es, pues, con gran satisfacción, que podemos decir sin ambages,
que el resultado propuesto se ha obtenido satisfactoriamente, pues no
hay dudas ya que una nueva raza, completamente distinta de las conocidas
hasta la fecha, se ha fijado definitivamente.
Estudiando
los orígenes de algunas razas europeas o norteamericanas, nos encontramos
que algunas de ellas se han formado en quince o veinte años de
cruzamientos de razas definidas, pero como casi siempre un fin comercial
inspiró a sus criadores, se preocuparon más del aspecto
físico o somático que de sus cualidades morales, de ahí
esos ejemplares sin coraje, fácilmente excitables o víctimas
de verdaderas neurosis, que suelen aparecer entre algunas razas que en
general son de utilidad, pero sumamente peligrosos por esas fallas que
solemos achacar a mala educación, pero que son el resultado de
leyes atávicas que se cumplen inexorablemente porque la naturaleza
no se deja burlar.
De la conjunción de una selección cuidadosa de "geno-tipo"
y "para-tipo", hemos podido llegar a un "bio-tipo"
que se caracteriza por sus cualidades morales sobresalientes. Mis perros
están ya en el norte tropical (Formosa y Chaco) como en el lejano
sur, en los territorios de Chubut, Neuquen, Río Negro y La Pampa,
y en todas partes donde fueron sometidos a duras pruebas, han respondido
satisfactoriamente a nuestros esfuerzos y a la honestidad con que hemos
formado esta nueva raza, cuyas cualidades, origen y standard hacemos llegar
hoy a los aficionados del país, a gentil requerimiento de las autoridades
del Centro de Cazadores de Buenos Aires por intermedio de la prestigiosa
revista "DIANA", a quien agradecemos esta deferencia.
Dr.
Antonio Nores Martínez
EL DOGO ARGENTINO DIEZ AÑOS DESPUÉS
Los
días 5 de julio de 1964 y 31 de julio de 1973 constituyen fechas
claves para nuestra primera raza criolla. En aquel día - 5/07/64-
conocieron oficialmente al Dogo Argentino como una nueva raza.
Sirvieron
para ese reconocimiento la presentación que hice ante las autoridades
de ambas insitituciones (*), en mi
calidad de entonces Presidente del Club de Criadores de Dogos, pidiendo
el reconocimiento de la raza, previo estudio por sus técnicos y
científicos. Ambas entidades meritaron los argumentos en que fundé
mi presentación, especialmente lo afirmado por el profesor de la
Universidad de Torino en Italia, Dr. Alfredo Sachetti, quien contratado
como profesor full-time por la Universidad de Córdoba, estudió
la raza por varias generaciones y en un artículo aparecido en la
revista de la Facultad de Filosofía y Humanidades, año 4to.,
Nro. 123 titulado "Especies y Razas en el Orden Biológico",
el la pág. 111 afirma: "... Pero todo esto no significa
que siempre, para llegar a una cría interesante y útil,
se tenga que deformar la naturaleza, es decir, erigir un equilibrio nuevo,
sobre la base de un desequilibrio biológico. En algunos casos es
posible obtener la formación de nuevas razas estables sobre una
armonía natural, de caracteres de elección. Con satisfacción
puedo citar en ese sentido el ejemplo brillante de una nueva raza canina
creada en el país, la República Argentina, que presenta
al mismo tiempo las dos calidades fundamentales: la estabilidad tipobiológica
y la fuerza genética, se debe esta conquista al Dr. Antonio Nores
Martínez."
Esta
opinión de un eminente profesor de genética fue sin duda
lo que determinó a nuestras instituciones madres de la cinofilia
argentina a darle el espaldarazo a la raza.
La
otra fecha, 31 de julio del año pasado, es también clave
porque ese día la Federación Cinológica Mundial,
con sede en Bruselas, Bélgica, reconoció con carácter
universal a la nueva raza, Dogo Argentino, y desde entonces es aceptada
en las exposiciones del viejo mundo. Es así como hemos podido enterarnos
con satisfacción -como lo destacó esta revista hace alguno
meses- que la doga Pampa del Chubut que enviáramos junto con el
macho Toro del Chubut a Alemania, a pedido del conocido cinófilo,
publicista y juez internacional Dr. Eric Schneider Leyer, obtuvo el preciado
título de Campeona Mundial.
Con
la aparición de mi libro El Dogo Argentino, y la publicación
del Standard de la raza y su interpretación, se aclaró definitivamente
el panorama para los deportistas entusiastas del Dogo. La contínua
presentación en exposiciones caninas de todas las razas y especializadas
del Dogo, ha traído un gran beneficio en cuanto a la homogeneidad
de los ejemplares.
Hoy
se ha formado ya una conciencia entre los aficionados respecto a las proporciones
físicas del Dogo y basta asistir a una muestra y estudiar los ejemplares
expuestos para comprobar como el Dogo actual se va identificando con el
Standard.
Ya
no pueden ganar ejemplares con físico deficiente, sin buena y típica
cabeza "convexo-cóncava", con menor altura de los sesenta
centímetros que fija el standard, con peso inferior al estipulado,
etc.
Recuerdo
entre otros los último ejemplares sobresalientes que he visto en
estas últimas exposiciones, a Tilcara, el Dogo que adorna la tapa
de esta revista, propiedad del aficionado Aldo Vadino (¿), cachorro
de una tipicidad extraordinaria, en quien han coincidido todos los jueces
que lo juzgaron, a pesar de ser tan jóven y recién iniciado
en la, a veces ingrata pero siempre subyugante emoción de un ring
de juzgamiento. Tilcara es hijo de Facundo del Chubut, del Dr. Podestá
y de Mahuida del Chubut, una de las madres del criadero "De Tandil".
En
estos diez años transcurridos desde el reconocimiento de la raza
en Argentina y países limítrofes, nos ha sido dado constatar
la cantidad de nuevos entusiastas de la raza y los progresos que en cada
muestra de estructura se exteriorirza en el afán de superación
de los criadores. La lógica emulación que significan los
premios, el CAC y los títulos de Campeón, han incidido favorablemente
en el mejoramiento físico de la raza.
Me
he referido al progreso físico para hacer una buena diferencia
del otro progreso, que como yo... un poco padre del Dogo Argentino, desearía
constatar siempre, y es el de sus condiciones de valor, coraje para la
lucha, entusiasmo para la caza, buen guardián de nuestros hogares
y dócil amigo de los niños, a quienes un Dogo no debe gruñir
siquiera, por mayores que sean las crueldades que en su inocencia suelen
a veces hacerlos víctimas.
Cabe
destacar la satisfacción que he constatado con que muchos criadores
ponen su empeño en mantener y acrecentar esas cualidades. Hace
poco hemos podido asistir en la localidad de Tortuguitas a una demostración
de "gimnasia funcional" de los Dogos, que nos emocionó.
Fuimos invitados a una auténtica fiesta doguera donde hicieron
luchas de entrenamiento un buen número de ejemplares de todas las
edades con distintos jabalíes, habiéndose comportado todos
los Dogos sin excepción en forma tal, que hicieron honor a sus
ancestros. Hay muchos dogueros que llevan sus Dogos al campo y los hacen
cazar de contínuo, lo que constituye un gran complemento para el
mejoramiento de la raza, ya que de poco valdría criar hermosos
ejemplares de exposición si en el correr de las generaciones éstas
van perdiendo sus cualidades morales de valor legendario, tenacidad, olfato,
etc, que hacen de nuestro Dogo el más completo perro de caza mayor.
Hace
pocos días he tenido la satisfacción de recibir cartas con
fotografías desde Estados Unidos, del señor Héctor
Días, de Miami, donde sus Dogos están cazando y en plena
lucha con jabalíes en los pantanos de Florida, y otras desde Tokio,
Japón, donde los Dogos de un aficionado japonés están
cazando jabalíes en Okaido. También en varios países
de Europa los Dogos que allí viven y procrean están siendo
sometidos a contínua gimnasia de cacerías, que unida a la
buena "herencia ancestral", es decir, al buen pedigree, son
la garantía para que en el extranjero la raza no se nos convierta
en perros solamente de exposición. Por mi parte, en la cordillera
austral, en las montañas de Chubut, tengo mis Dogos en contínuo
trabajo de campo y voy notando cómo en cada generación se
van acrecentando sus cualidades cazadoras. No obstante que siga siendo
verdad aquello de que "cualquier tiempo pasado fue mejor", ya
no podrán asegurar que nuestros Dogos actuales tengan menos valor
que nuestro legendario Añá, o sean menos cazadores que mi
viejo Kob de las Pampas o el heroico Day de Trevelín y hasta me
atrevería a afirmar que noto un mayor empeño en la lucha
contra las alimañas en algunos Dogos de esta décima generación
con respecto a aquellos que iniciamos como "Registro Genealógico
Base", los actuales pedigrees de nuestra Federación Cinológica.
En
resumen y para terminar estas líneas, estos diez años transcurridos
desde el reconocimiento oficial de la raza han sido de mucho beneficio
y ello se debe sin duda al empeño y hasta sacrificios de muchos
nuevos criadores diseminados a lo largo y ancho del país, que ponen
tanto empeño en el mejoramiento de la raza. Citar nombres sería
correr el riesgo de injustas omisiones. Para todos ellos el emocionado
agradecimiento que les habría hecho llegar mi querido y para siempre
recordado hermano Antonio, forjador de la raza.
Dr. Agustín Nores Martínez
(*)
Supongo
que se refiere a la Federación Cinológica Argentina y a
la Sociedad Rural Argentina.
|