Volver a Relatos de Caza

En las Sierras de Minas...

Esas sierras que con tanta admiración Santiago Chalar dedicaba sus mejores versos hasta el punto de pensar que si Dios bajara a la tierra lo haría por el altar de la sierra y sin duda seria por Minas y en Abril, esa Sierras que tantas veces me observaban en silencio como curaba las patas de mis perros cortadas por las piedras o como me sacaba las uñas de gato entre trapo y carne desgarrando la ropa mas fuerte o quizás robándole del alma misma la coronilla que le darían vida a mis fogones de invierno, el aroma a monte natural, el sonido de sus manantiales que terminaban en pozos de agua fresca y cristalina que tantas veces saciaron mi sed y la de mis perros, tantas cosas me ha dejado y otras tantas me ha usurpado como si fuera una parte de Pago quizás por tratar de doblegarla o invadir su pureza con lo mundano y enseñarme a como dar mis primeros pasos. Esas sierras de Minas...

Cuando era guri escuchaba con asombro los relatos de caza y las hazañas de los perros que mi padre y mi tío contaban, esos mismos perros que compartían mis juegos cotidianos y soportaban todos mis maltratos haciéndole caso omiso al dolor que quizás les causaba, DUKE y KIMBA, dos Dogos Argentinos con todas las letras, al Duke el viejo lo había ido a buscar a Salto y a la Kimba la trajo mi tío por encargo desde Argentina a una familia Uruguaya y como no era lo que esperaban gracias a Dios se quedo en casa por causa y gracia del destino, vaya a saber uno que esperaban de la perra esta gente, en este momento entra el VAGO ( Dogo), mi sobrina se esconde bajo la cama para que el perro no la bañe a lengüetazos, este se sube a la cama y espera el momento gusto en que ella salga y otra vez al juego, como no dar la vida por ellos...

Duke y Kimba fueron mis primeros Dogos que compartían mis momentos montaraces y eran parte de mi familia, mi tío tenia campo sobre las sierras entre minas y aigua, del cual había bajado en gran numero la oveja gracias y a causa del jabalí, es como si lo estuviera escuchando, " criar ovejas pa darle de comer a los chanchos no es buen negocio ", así que un fin de semana me prepare para salirle al jabalí con Kimba y Duke aprovechando que el viejo se iba por trabajo al interior, ya que el permiso de este me había sido denegado por mi poca experiencia con el jabalí, como quien dice de escapado, y no midiendo los riesgos me encontré el campo con mis compañeros incondicionales y ha batir el monte, ver trabajar a los perros es Algo que no se puede describir y cuando los perros son propios es un sentimiento incomparable, ya dentro del monte la Kimba se manda sobre la orilla del río y en un segundo el ruido de ramas rotas y el sonido del agua me llevaron a la pelea, falsa alarma, la presa para mis dogos era una capincha mediana que termino sus días de río bajo el poder del Duke y su eficacia para arrancarle parte del espinazo, no sin antes sufrir una mordedura que le arranco un pedazo de la paleta, ya con la capincha al hombro y rumbeando para el casco, observaba el mordiscon que la bicha había logrado embocarle al pobre Duke, y como sin querer pensar el daño que le pudiese haber echo un jabalí, ya en el casco me echaron una mano para curar el perro y dejarlo descansar, entre manta de capincho a las brasas el capataz me preguntaba si el viejo sabia que estaba cazando chanchos con los perros, la respuesta fue un seguro si, pero el hombre no quedo muy convencido, así que llamo para la casa y le comento al viejo que ya estaba de regreso y en la mañana venia para el campo para evitar males mayores y uno vaya a saber que mas...
Tempranito de mañana levante a los perros y nuevamente a búsqueda del tan preciado jabalí, con mi viejo y mi tío ya viniendo para el campo, aunque yo no lo sabia, me interne en el monte con la Kimba y el Duke bastante recuperado, en un momento los perdí de vista y lo único que atinaba era a llamarlos desesperadamente sin saber que ellos ya estaban en pelea frontal con un jabalí macho, la falta de experiencia, la juventud, la maldita irresponsabilidad, pensando que esta siempre todo bajo control y que nada malo le puede pasar a nuestros perros, es un enemigo que por lo general en el monte y contra un animal poderoso como el jabalí se paga con sangre y lo mas seguro que la sangre sea de nuestros perros, cuando por fin di Con el lugar de la pelea Kimba ya estaba tirada a un costado, mientras Duke seguía sujetando firmemente al Jabalí entregando su ultimo esfuerzo, la desesperación me hizo vaciar varia veces una escopeta vieja cal. 16 sobre el jabalí aun después de muerto, como una forma de tratar de enmendar el error que había cometido, un error que se pago con sangre, un error que se pago con la sangre de mi perra Kimba, con sangre de parte de mi familia, es por eso que cada vez que armo la perrada para salirle al jabalí, no dejo nada al azar, manejando las características de cada perro, los de rastro, los de alcance, los de agarre, los pesados y los livianos, el arte de saber cazar para que nuestros perros tengan mas chance y así no pagar con sangre ajena nuestros errores, volviendo al tema así me encontraba en la sierra sosteniendo en mis brazos a Kimba que a la vez era limpiada a lambidas por su compañero Duke, ya reaccionando y con mi padre y mi tío al pie de un manantial trataba de explicar lo imposible, excusas no había, solo el reconocimiento de mi error, hoy por hoy el Duke ya no me acompaña en cuerpo pero si en alma, día a día nos pasábamos mirando como con los ojos tratar de explicarle de lo arrepentido que estaba y de lo que lamentaba la gran perdida por mi gran error.

Fernando Bertoloni - Uruguay